CLASIFICACIÓN

La oveja es:



Los cordados

Cordados, nombre genérico que reciben los animales del filo Cordados. Este grupo incluye a los vertebrados y algunos invertebrados que presentan, al menos en algún momento de su vida, una varilla esquelética rígida denominada notocorda, que se localiza por encima del intestino y por debajo de un cordón nervioso hueco único. Se conocen unas 43.700 especies vivas que convierten a los Cordados en el tercer filo animal más numeroso. Existen tres subfilos: los Cefalocordados, lancetas pisciformes, con 25 especies; los Tunicados altamente especializados, con cerca de 2.000 especies, y los Vertebrados, animales que tienen una espina dorsal formada por vértebras (incluyen a los peces, anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos) con unas 41.700 especies. En algunas ocasiones, a los parientes más próximos de los cordados, como los miembros de la clase Enteropneustos del filo Hemicordados, se les considera como tales, aunque sólo presentan un vestigio del cordón nervioso dorsal y una estructura que recuerda vagamente a la notocorda. El mejor indicador de su relación con los cordados es la presencia de orificios en la faringe. Tanto en los hemicordados, como en los cordados más inferiores, esta faringe con hendiduras branquiales forma una estructura compleja que retiene las partículas de alimento que proceden del agua. Lancetas (anfioxo) Estos animales de aspecto pisciforme, presentan una notocorda bien desarrollada que proporciona apoyo a los músculos utilizados en la natación. Las lancetas viven en la arena y se alimentan a través de sus branquias. La disposición de las partes de su cuerpo es semejante a la de los peces, aunque son más simples. Carecen de corazón y de aletas pares y presentan apenas un vestigio cerebral. Tunicados Sólo en los tunicados muy jóvenes se pueden observar sus relaciones con otros cordados. La larva parecida al renacuajo, tiene un cuerpo globular y una cola que utiliza para nadar. Cuando se fija al fondo del mar, pierden la cola, la notocorda y el cordón nervioso dorsal. La forma adulta está envuelta en una cubierta protectora denominada túnica y se alimenta a través de su aparato branquial. Vertebrados Muchas de las características que se observan en las lancetas y tunicados jóvenes se pueden detectar modificadas en los vertebrados, especialmente en embriones y animales primitivos como los peces sin mandíbulas. Por ejemplo, los orificios faríngeos se conservan en los peces y en los embriones de animales más evolucionados, aunque en estos últimos se pierde la función respiratoria de las hendiduras branquiales. La notocorda de un vertebrado está reforzada con hueso y rodeada por la columna vertebral; la complejidad del cordón nervioso dorsal aumenta al haber un cerebro y un cráneo protector. Muchas de las características de los vertebrados están esbozadas en las lancetas.

INICIO



Los vertebrados

Vertebrados, aquellos animales cordados, que tienen una columna dorsal segmentada en su estado adulto. En la mayoría de los sistemas de clasificación que gozan de mayor aceptación estos animales se agrupan dentro del subfilo Vertebrata, que, junto con otras divisiones, pertenece al filo Cordados. El subfilo incluye a los mamíferos (también a los seres humanos), aves, reptiles, anfibios, peces óseos, peces cartilaginosos (rayas y tiburones) y lampreas. Los animales vertebrados tienen una larga historia evolutiva. Los primeros vertebrados bien diferenciados aparecen en los depósitos de los estratos rocosos del ordovícico de la era paleozoica. La forma típica del cuerpo de los vertebrados es alargada, con simetría bilateral. Lo normal es que presenten dos pares de apéndices que pueden estar muy modificados, debido a que algunos animales han debido adaptarse a hábitats que exigían gran especialización. Por ejemplo, las alas que necesitan las aves para volar, o las aletas que precisan los peces para nadar. En ciertos casos, estos apéndices no llegan a desarrollarse en absoluto, como en las lampreas. El sistema nervioso central se compone de una médula espinal, que es una especie de tubo situado en posición dorsal a la notocorda o columna vertebral (ver más adelante) y que discurre paralelo al eje mayor del cuerpo. La médula espinal se alarga y se ensancha en su extremo anterior para dar lugar al cerebro. En la cabeza de muchos vertebrados, el cerebro está protegido por una cubierta ósea llamada cráneo. La cabeza, que se localiza en el extremo anterior del cuerpo, contiene también los principales órganos de los sentidos de la vista, el oído, el olfato y el gusto. En ciertas etapas del desarrollo de los animales vertebrados, la notocorda, una especie de barra que sirve de soporte, se desarrolla a lo largo del eje dorsal medio del cuerpo. En muchos vertebrados la notocorda es reemplazada más tarde por una columna vertebral segmentada, que consiste en una serie de pequeños huesos articulados. La columna vertebral, o espina dorsal, proporciona gran flexibilidad al cuerpo. Al tiempo que se desarrollan las vértebras, se forman unas fisuras o hendiduras branquiales en las paredes de la faringe. En los organismos acuáticos estas hendiduras branquiales se asocian con branquias filamentosas muy vascularizadas, y juntos actúan como sistema respiratorio durante toda la vida. Los anfibios y los vertebrados terrestres respiran mediante pulmones, pero utilizan las hendiduras branquiales sólo cuando presentan estados larvarios en su desarrollo, y tienen un carácter vestigial en todos los individuos adultos. Los sistemas urogenital y excretor se sitúan al final del tracto digestivo y tienen aberturas ventrales cerca del extremo posterior del cuerpo. El corazón y los principales conductos circulatorios ocupan una posición dorsal con respecto al aparato digestivo. El tronco contiene una cavidad corporal, o cavidad celómica, revestida de peritoneo, dentro de la cual están suspendidos muchos de los órganos viscerales por medio del mesenterio. El sistema muscular se compone de bloques segmentados de tejido muscular, y se caracteriza por su simetría bilateral. Esta segmentación y esta simetría se repiten en los sistemas nervioso, circulatorio y urogenital, así como en los elementos esqueléticos del cuerpo. La reproducción de todos los vertebrados es sexual y los sexos están, casi siempre, separados. Las estructuras protectoras, como las escamas, las plumas y el pelo, se forman a partir de la piel.

INICIO



Los mamíferos

Mamífero, nombre común que se aplica a cualquier animal de sangre caliente (más apropiado es el término homeotermo, es decir, que la temperatura corporal permanece constante independientemente de las condiciones ambientales), que pertenece a la misma clase que el ser humano y que tiene las siguientes características: el cuerpo recubierto de una cantidad variable de pelo, posee glándulas mamarias y la cavidad corporal está dividida en dos partes (cavidad torácica y cavidad abdominal) por medio de una membrana musculosa denominada diafragma, la cual desempeña un papel muy importante en la respiración. Muestran además gran desarrollo de su sistema nervioso, sobre todo la parte frontal del encéfalo, con la formación de una corteza cerebral que se ha traducido en un desarrollo mayor de la inteligencia; por otro lado, sólo tienen un único arco aórtico del corazón en el lado izquierdo del cuerpo, la existencia de una articulación especial entre el hueso de la tibia y los huesos del tarso en el tobillo, y el hecho de tener tres huesecillos auditivos (martillo, yunque y estribo) en el oído medio. Por último, la mandíbula, que en los mamíferos está compuesta por un solo hueso, el maxilar inferior o dentario, que se articula con el hueso escamoso de la mandíbula superior. La mayoría de los miembros del grupo tienen cuatro extremidades que pueden adaptarse a la natación (como en las focas) o al vuelo, como las alas de los murciélagos. Por el contrario, otros mamíferos sólo tienen un par de extremidades y, en algunos casos, se han reducido hasta convertirse en apéndices vestigiales (como es el caso de las ballenas) o se han perdido para siempre, como en la vaca marina. Todos los mamíferos, excepto los monotremas (ponen huevos), paren crías vivas (viviparismo), que pasan las primeras fases de su desarrollo embrionario dentro de una cavidad del cuerpo de la madre (véase Desarrollo). Algunos mamíferos nacen en un estado bastante indefenso, mientras que otros son capaces de andar e incluso correr al poco tiempo de nacer. El tamaño de los mamíferos varía mucho: el más grande es el de la ballena azul que suele medir más de 30m de longitud, y los más pequeños (como algunas especies de musarañas, ratones y murciélagos) no llegan a los 5cm de largo, sin incluir la cola. Anatomía La capa exterior de los mamíferos es la piel, que es un órgano elástico y flexible. Se renueva continuamente, suele tener una cantidad variable de pelo y cumple diversas funciones: actúa como capa protectora ante daños de tipo mecánico, evita la invasión de gérmenes y regula la pérdida de calor y humedad del cuerpo. En muchos mamíferos, el color de la piel o del pelo se confunde con el entorno donde habita el animal, de manera que le ofrece camuflaje y protección frente a los depredadores. Otras veces existe un gran contraste, lo cual favorece la comunicación visual y proporciona información sobre la identidad de la especie, el género, la edad o el posición jerárquica o social de un individuo. La piel también funciona como un órgano sensorial y excretor, pues contiene diferentes tipos de glándulas especializadas, como las glándulas mamarias. Son estructuras derivadas de glándulas dérmicas y son las productoras de la leche de la que se alimentan las crías de los mamíferos después de nacer. La existencia de estas glándulas da nombre a toda la clase (clase Mamíferos). Su estado de desarrollo es completo en todas las hembras adultas, y se encuentran en estado rudimentario en la mayoría de los machos y de las hembras inmaduras. Otras estructuras importantes de la piel son las glándulas sudoríparas. Se hallan presentes en casi todas las especies de mamíferos terrestres, aunque están ausentes en algunas, como son la rata topo de El Cabo o el oso perezoso de dos dedos. Los mamíferos acuáticos (las ballenas, los delfines y las vacas marinas) carecen de glándulas sudoríparas. Éstas se encuentran situadas en la base de los pelos, excepto en aquellas regiones de la piel que bordean las membranas mucosas, como son las que rodean los labios o las de los genitales; sin embargo, muchos mamíferos tienen pocas de estas glándulas en estado funcional, tal y como sucede en los gatos y perros, donde sólo las glándulas de las plantas de los pies son funcionales. Las glándulas sudoríparas tienen una importancia fundamental en la regulación de la temperatura del cuerpo. Otro tipo de glándulas presentes en los mamíferos son las glándulas sebáceas, que producen una secreción grasienta útil para impermeabilizar el pelaje (sobre todo en las especies acuáticas). Una modificación de aquellas origina otra clase de glándulas que se encargan de producir diferentes tipos de olores: las glándulas odoríferas. El sentido del olfato suele ser de vital importancia para muchos mamíferos y por lo tanto no es de extrañar que estas glándulas estén situadas en casi cualquier zona del cuerpo. Con los olores, los individuos se comunican entre ellos, bien para atraer y mantenerse juntos (por ejemplo en la atracción sexual), bien para separarse (por ejemplo el marcaje del territorio). En cuanto a los sentidos de la visión y del oído, se puede comprobar con facilidad que también tienen sus receptores específicos situados en la piel. Todos los mamíferos tienen dos ojos y la visión binocular, esto ayuda en la percepción de la imagen y en la apreciación de la distancia; la imagen se forma en los dos ojos desde puntos de vista ligeramente distintos y se superponen para dar una única imagen al integrarse en el cerebro. El grado de visión estereoscópica varía de unos mamíferos a otros. Otra característica del sentido de la vista es que la mayoría de los mamíferos son casi ciegos en la apreciación del color, pues los conos (que son las células nerviosas del ojo sensibles al color) son muy escasos en número. Respecto al sentido del oído, la expresión externa de éste lo constituye el pabellón auditivo u oreja, que es un mecanismo de recepción y ampliación de las ondas sonoras, las cuales serán transformadas en impulsos nerviosos para ser recibidas por el cerebro. Al evolucionar los mamíferos, dos de los huesos que formaban la articulación mandibular, el cuadrado y el articular, disminuyeron de tamaño y fueron arrastrados al interior del oído medio para formar, junto con el hueso llamado estribo, los huesecillos auditivos anteriormente mencionados; el articular pasó a ser el martillo y el cuadrado se convirtió en el yunque. En los mamíferos terrestres y arborícolas, las orejas son estructuras bien visibles de constitución cartilaginosa, mientras que en los mamíferos acuáticos, como por ejemplo las ballenas, son simples orificios abiertos al exterior. Los órganos internos de los mamíferos son los mismos tanto en la forma más primitiva como en la más compleja. Todos los mamíferos, las aves y algunos reptiles tienen el corazón dividido en cuatro cámaras, dos aurículas y dos ventrículos. Los glóbulos rojos carecen de núcleo después del nacimiento. Por último, el cuello consta de siete vértebras cervicales, con la excepción de las vacas marinas y ciertas especies de perezosos y osos hormigueros. Reproducción Todos los mamíferos tienen una reproducción sexual, por lo que es necesario la presencia de las células reproductoras sexuales (óvulos en la hembra y espermatozoides en el macho) para realizarse; éstas son las que contienen la información genética necesaria para que después de la fecundación (unión entre estas dos células), se origine un individuo completo con las características propias de la especie. Los órganos donde se producen estas células se denominan gónadas; las masculinas son los testículos y las femeninas los ovarios. Hay otras estructuras que intervienen en la reproducción: en las hembras los oviductos (canales que comunican el ovario con el útero), el útero (cavidad donde se desarrolla el embrión) y la vagina (canal de recepción del órgano copulador masculino); en los machos, el órgano copulador o pene que, en comunicación con los testículos, se encargará de transmitir los espermatozoides a la hembra a través de la vagina. En el caso de los mamíferos actuales más primitivos (los monotremas, que carecen de mamas y se reproducen por huevos), existe un oviducto conectado a un ovario en cada lado del cuerpo; la parte superior corresponde al útero y la inferior a la vagina de los demás mamíferos. Esta zona inferior desemboca en un tracto que también recibe la orina de la vejiga y juntos se abren a un orificio común, la cloaca. La transferencia de las células sexuales masculinas a la hembra se realiza por una simple yuxtaposición de las cloacas de ambos sexos. En el resto de los mamíferos dicha transferencia tienen lugar por medio de la introducción del pene del macho en la vagina de la hembra, proceso que se conoce con el nombre de cópula; después de la fecundación del óvulo, el desarrollo embrionario ocurre en una cavidad (útero), dentro del cuerpo de la madre. En el caso de los marsupiales, el periodo de gestación dura entre 10 y 15 días, las crías nacen en un estado prematuro y la mayoría de su crecimiento se realizará en la bolsa marsupial que tiene su madre. Una gran mayoría de mamíferos van a desarrollar una estructura especial llamada placenta, que consiste en una envoltura a través de la cual se alimenta el feto en desarrollo y también expulsa los productos de desecho. Las crías de mamífero nacen en un estado que no es lo suficientemente desarrollado como para que lleven una vida independiente, por lo que después del nacimiento recibirán los cuidados maternos durante un periodo de tiempo que varía según las especies. Véase Reproducción. Historia evolutiva Es muy probable que la aparición de los mamíferos en la Tierra ocurriera al principio de la era mesozoica. En esta época había un grupo de reptiles que poseían características de mamíferos; eran muy frecuentes desde el periodo pérmico al triásico y se conocen como el grupo de los Terápsidos. Con el tiempo, dieron lugar a distintas ramas evolutivas en las que fueron apareciendo rasgos típicos de mamíferos al mismo tiempo que se entremezclaban con los reptilianos. Esto sucedió hace unos 180 millones de años, a finales del triásico, momento en el cual declinaron, dejando una línea de descendientes que no resurgiría hasta después de 100 millones de años, durante los cuales los grandes reptiles predominaron en la Tierra. Los primeros fósiles correspondientes de forma definitiva a un mamífero fueron encontrados en rocas del jurásico. Durante este periodo existían ya cinco órdenes distintos de mamíferos. Uno estaba compuesto por mamíferos pequeños similares a roedores, que tenían características dentales típicas de estos animales, pero se extinguieron durante el eoceno. Un segundo orden consistía en mamíferos pequeños y carnívoros, con molares de tres cúspides y que también se extinguieron antes de finalizar el eoceno. El tercer grupo estaba formado por mamíferos del tamaño de una rata o un topo; tenían un régimen alimentario insectívoro y casi con toda seguridad los podemos identificar como los antecesores de los mamíferos actuales. Tras la desaparición de los grandes reptiles al final de la era secundaria, esta línea evolutiva se desarrolló con éxito durante la era terciaria, que se conoce por este motivo como era de los mamíferos. No hay restos fósiles que representen a los monotremas. Los primeros fósiles de marsupiales y mamíferos placentarios fueron encontrados en rocas que datan del periodo cretácico. Parece ser que los marsupiales no tuvieron éxito en la competición con los placentarios y, al principio del eoceno, sólo estaban representados por la familia del oposum (o zarigüeyas) en Norteamérica, por varias familias en Sudamérica y por otras tantas en Australia. Los fósiles más primitivos que se conservan de los placentarios se encontraron en el oeste de América del Norte y en Europa occidental; parece que este grupo se originó a finales del periodo cretácico y, según indica el registro fósil, se extendió después con rapidez durante todo la era terciaria para formar el grupo actual de los mamíferos. Los insectívoros, grupo considerado como el orden más primitivo de mamíferos placentarios, son muy similares en aspecto a los primeros fósiles de placentarios. Distribución La gran mayoría de mamíferos son animales terrestres y se han adaptado a vivir en una amplia variedad de hábitats distintos; se pueden encontrar mamíferos en desiertos, en tundras, en montañas o en bosques de la selva húmeda tropical. Dos órdenes de mamíferos placentarios y algunos géneros de un tercer orden, son acuáticos. Los monotremas están restringidos en su distribución a Australia, Tasmania y Nueva Guinea. Los marsupiales son dominantes en las mismas regiones que los monotremas, pero dos grupos de aquéllos son originarios del continente americano. Dos órdenes de mamíferos placentarios, los Quirópteros y los Roedores, están representados en todos los continentes, excepto en la Antártida. Los placentarios que existen en Australia son unas pocas especies de ratas, el perro salvaje o dingo y algunos murciélagos; el dingo es muy probable que fuera introducido por el ser humano. Los primates son originarios de las regiones tropicales y subtropicales. Los insectívoros, los conejos, las liebres, los picas y los artiodáctilos se encuentran en todos los continentes, excepto Australia y la Antártida; los perisodáctilos son originarios de Eurasia, África y Sudamérica. Los perezosos, los armadillos, el tamandúa y los osos hormigueros sólo se encuentran en el continente americano. Los colugos están restringidos a la península de Malaysia, Indonesia, Borneo y el archipiélago de las islas Filipinas. Los pangolines se distribuyen en África y Asia. Los oricteropos son exclusivamente africanos. Dos especies de dos órdenes, los elefantes y los damanes, viven en Asia y África. Clasificación científica: existen diferentes formas de clasificar a los mamíferos. Una de las más habituales es aquella que divide la clase de los Mamíferos (cerca de 4.600 especies vivas), en tres subclases: la de los Prototerios o mamíferos que ponen huevos (véase Monotrema); la de los Metaterios, mamíferos marsupiales (véase Marsupial); y la de los Euterios o mamíferos placentarios. Los monotremas incluyen a los equidnas y a los ornitorrincos. El grupo de los marsupiales incluye al oposum del continente americano y a muchos mamíferos australianos, como los canguros y los coalas. Los mamíferos placentarios comprenden la mayoría de las especies de mamíferos y suelen dividirse en 17 órdenes: 1) Insectívoros, formados por mamíferos de tamaño pequeño como las musarañas, los topos, los tenrecs y los erizos; 2) Dermópteros, cuyos únicos representantes son los colugos; 3) Quirópteros, son los murciélagos; 4) Carnívoros, que comprenden a los félidos, los vivérridos (ginetas, civetas y mangostas), los cánidos (perros, zorros, lobos y coyotes), las hienas, los mapaches, los osos, los mustélidos (comadrejas, martas, nutrias, tejones y mofetas) y los pinnípedos (focas, leones marinos y morsas); este último grupo en ciertas clasificaciones constituye un orden aparte; 5) Macroscélidos, son las musarañas elefante; 6) Primates, que incluyen a las musarañas arborícolas o tupayas, a los lemures, a los loris, a los tarseros, a los monos, a los simios y a los humanos; 7) Edentados, formado por los armadillos, los perezosos y los osos hormigueros; 8) Folidotos, los pangolines; 9) Tubulidentados, los oricteropos; 10) Roedores, compuesto por las ardillas, los castores, las ratas de abazones, los ratones, las ratas, las ratas topo, los lirones, los jerbos, los puercoespines, los conejillos de indias y las chinchillas; 11) Lagomorfos, que incluyen los conejos, las liebres y las picas; 12) Sirénidos, los manatís y los dugones; 13) Cetáceos, las ballenas, las marsopas y los delfines; 14) Hiracoideos, los damanes; 15) Artiodáctilos, que incluyen los cerdos, los hipopótamos, los camellos, las llamas, los tragúlidos, los ciervos, las jirafas, los berrendos, el ganado vacuno, los antílopes, las cabras y las ovejas; 16) Perisodáctilos, que está formado por los caballos, los rinocerontes y los tapires, y 17) Proboscídeos, los elefantes.

INICIO



Los artiodáctilos

Artiodáctilo (del griego artios, 'par', y dactylos, 'dedo'), cualquier miembro de un orden de los mamíferos con pezuñas (ungulados), que incluye al ganado vacuno, los cerdos, las cabras, las jirafas, los camellos, los ciervos, los antílopes y los hipopótamos. Todos ellos, con la excepción del pecarí cariblanco y el pecarí de collar, poseen un número par de dedos en cada pie. La mayoría de las especies son nativas de África, aunque también están distribuidas por América, Europa y Asia. Australia no tiene artiodáctilos nativos. En los miembros de este orden, el eje del pie, donde se soporta el peso, pasa por los dedos tercero y cuarto, que son los únicos que existen en las especies más evolucionadas del orden. Los antepasados remotos de estos animales tenían cinco dedos, pero este número se ha ido reduciendo a lo largo del proceso evolutivo; el primer dedo ha desaparecido completamente. Los dedos segundo y quinto están presentes en algunas especies, bien como dedos funcionales, bien como dedos vestigiales o rudimentarios (no funcionales), que no llegan a tocar la tierra. Estos pequeños apéndices del pie están situados en una posición más elevada que los dedos terminales sobre los que se apoya el animal. Los dedos vestigiales no tienen utilidad alguna excepto en los cerdos y en el caribú, pues impiden que se hundan cuando pisan sobre suelo blando. Cada uno de los dedos sustentadores de los miembros de este orden, el tercero y el cuarto, terminan en una pezuña. La apariencia engañosa que producen estas dos pezuñas, dio lugar al término bíblico de pata hendida, que sugiere erróneamente que ambas pezuñas derivan de una única más grande. El hipopótamo constituye una excepción en este orden, pues tiene cuatro dedos de igual tamaño y anchura. Se alimentan exclusivamente de materia vegetal, excepto los cerdos, que incluyen también en su dieta huevos, pequeños reptiles, gusanos y carroña. Aunque carecen de incisivos superiores, y muchas especies tampoco poseen los caninos superiores, tienen una fuerte almohadilla en la encía de la mandíbula superior contra la cual pueden presionar los dientes inferiores. Además, utilizan su capacidad para correr a gran velocidad como principal método de defensa contra los depredadores, aunque también pueden hacer uso de sus cuernos o astas. En 1847, Richard Owen, especialista británico en anatomía comparada, fue quien clasificó a los Artiodáctilos como un orden aparte. El orden está dividido en tres grupos: aquellos que no rumian la comida, como los cerdos; los que rumian la comida y poseen el tercer incisivo de la mandíbula superior, como los camellos y las llamas; y los verdaderos rumiantes, que carecen de los dientes incisivos superiores. Los verdaderos rumiantes comprenden los dorcaterios (pequeños animales parecidos a ciervos y sin cuernos), los antílopes, el ganado vacuno, los ciervos y las jirafas. Clasificación científica: el nombre científico del orden Artiodáctilos es Artiodactyla. Los que no rumian la comida pertenecen al suborden de los Suiformes; los que rumian la comida y poseen el tercer incisivo de la mandíbula superior pertenecen al suborden de los Tilópodos; y los verdaderos rumiantes pertenecen al suborden de los Rumiantes.

INICIO



Los bóvidos

Bóvidos (del latín boves, buey), nombre que recibe una gran familia de mamíferos artiodáctilos (con número par de dedos). Estos rumiantes están caracterizados por sustentarse sobre dos pezuñas grandes; por la presencia en el macho ,y a veces también en la hembra, de cuernos huecos, no ramificados, que nunca mudan y que continúan creciendo a lo largo de toda la vida. Ejemplos de bóvidos son el muflón de las rocosas, el bisonte, búfalo, buey almizclero y el yak. En estado salvaje, los bóvidos son animales gregarios y de costumbres nómadas. Se alimentan de hierba y otras plantas, y comen con rapidez para más tarde masticar y digerir despacio. Son muchos productos útiles para el ser humano los que derivan de estos animales: leche, pelo, piel, huesos, cuernos e incluso los excrementos; además, se utilizan también como bestias de carga. Una nueva especie de bóvido, el buey de Vu Quang, fue descubierto en 1993 en la reserva natural de Vu Quang, en Vietnam. Esta especie está distribuida en un área de 4.000 km2 que coincide con la única zona de selva virgen que queda en el norte de Vietnam. Se caracteriza por tener los cuernos largos, delgados y casi rectos; sus premolares son alargados y, al igual que en los duiqueros, posee unas glándulas faciales grandes cerca de los ojos. Mide entre 80 y 90 cm a la altura de la cruz, y se sustenta sobre unas pezuñas pequeñas de dedos cortos y romos. El pelaje tiene una coloración distintiva; varía desde el castaño oscuro al rojizo, y posee una línea de pelo más oscura que discurre por el dorso desde la mitad del lomo y a lo largo de la cola. La población actual consta probablemente de unos centenares de individuos. Como consecuencia del descubrimiento de esta especie, el gobierno vietnamita aumentó el tamaño de la reserva natural de Vu Quang desde 16.000 a 60.000 hectáreas y pretende crear dos reservas más. Clasificación científica : la familia de los Bóvidos pertenece al orden de los Artiodáctilos. Las relaciones de parentesco entre los miembros de esta familia son complejas. Un método de clasificación divide a la familia de los Bóvidos en las siguientes subfamilias: los Bovinos, que incluyen a los bisontes y al ganado vacuno; los Caprinos, con las ovejas y las cabras; los Aepycerotinos, con el impala; los Hipotraginos, con el órix y el Áddax; los Antilopinos, con la gacela dama o mhor y otras especies de gacelas, los antílopes negros de la India y la saiga; los Cefalofinos, que incluyen a los duiqueros; los Alcelafinos, entre los que se encuentran el ñú, los alcélafos, así como también el damalisco de frente blanca y otros damaliscos emparentados con los Alcelafinos; los Peleinos con el antílope cabrío de Suráfrica; y los Reduncinos, con el cobo, el antílope acuático y el pucú. Por último, el buey de Vu Quang pertenece a la subfamilia de los Bovinos y se clasifica como Seudoryx nghetinhensis.

INICIO



Ovis aries

Ejemplo de oveja de la raza texel

INICIO